1/30/2007
La cuesta es tu amiga 1/11/2007
Me persigue el Guernica
He visto este cuadro tres veces en menos de 24 horas. Me asusta y me intriga. El Guernica de Pablo Picasso, el grito contra la guerra más claro que hizo el andaluz y que viajó por muchas ciudades, antes de llegar finalmente, y después de la muerte del pintor, a Madrid. Su destino final.
Anoche en un sueño, fui parte de la construcción del cuadro. Eramos muchos. Unos encima de otros. Estaba Paula y Ana. Ayudé incluso a pintarlo, específicamente las sombras oscuras del caballo. Todos sus bordes. Mientras pintaba, de mí y del cuadro salía una substancia vizcosa, que parecía líquido amniótico. Era como un bebé que me salía de las entrañas, pero también era adulto. No tenía piel. Era todo líquido. Recuerdo haberle visto la forma gomosa suspenderse en el aire. Lo vi de espaldas. Su columna vertebral formada, sus brazos y manos, pero no sus pies. Estaba partido, deformado o en posición fetal. Justo como algunas de las figuras en este cuadro.
Me impresionó mucho la figura que salía de mis entrañas. Era como una muerte que me liberaba. Un ser que finalmente se desconectaba de ese cordón umbilical ancestral.
Me levanté con la imagen muy clara. Comencé los compromisos del día y por la tarde visité una oficina de asesoría financiera. Justo al lado del escritorio principal de la oficina, vi el cuadro. No lo entendí muy bien. Acababa de describir la escena en mi libreta: "Un feto en gelatina sale de mí. Es casi imperceptible. Puedo sentir un cordón umbilical que se va cortando, es una especie de línea gomosa. No es pega. No son lágrimas. Es un ser que parece resbalarse por encima o por debajo de mí. Estoy junto a un caballo que está tomando forma de los colores que le damos. También estoy cerca del mar y veo un accidente terrible. Un gigante tranquilo me acompaña en la odisea. Es silencioso. Apenas se mueve. Es tan grande, que no puedo descifrar las formas más allá de sus piernas".
Tan pronto vi el caballo y las personas deformadas en el cuadro, lo reconocí. Esa imagen era parte de mi sueño. Todavía impresionada con la imagen del cuadro, me fui a una reunión a casa de Rosa. Casi a punto de irme, lo volví a ver, ahora era un cuadro más pequeño, justo en la entrada de su cocina. Casi grito. Y no tuve otra opción, que sumergirme por tercera vez en él.
Hato Rey, miércoles 10 de enero de 2007
9/27/2006

Luego de compartir por 5 días con 15
latinos y un madrileño en este taller de periodismo ambiental en Caracas, se me encoje (?con g o con j?) el corazón. Escucho un ska venezolano, Palmera Skanibales, que me compré ayer en la Feria del Libro de Venezuela y pienso en el Café Seda del Viejo San Juan.Pienso en entrar allí con algun cómplice del alma para hablar, tomarnos unas Coronitas frías, celebrar esta felicidad, esta contradicción de sentimientos. Pero por el momento, solo me conformo con escribir desde esta habitación de Caracas, de hincharme los ojos de puro llanto, de apostar a que tengo el corazón vivo y cubierto de una nueva capa de quereres.



