6/24/2007
6/23/2007
Miro esta foto y me imagino una conversación gatuna con Pitu o con Bam, las dos mininas de casa. Me emociona imaginar las conversaciones chiquitas que podríamos tener. Sus siestas de la tarde, su comida seca en la mañana, sus vueltas por el patio persiguiendo lagartijos o ratones, sus ganas de dormir en la cama.
Me imagino su vida tan sencilla y tan llena de placeres, que me emociona pensar que tengo dos sabias a mis pies que no les he prestado tanta atención cuando me hablan. Tal vez necesito antenas para conectarme. Un traductor o un corazón con más calma para escucharle en susurros...
23 de junio de 2007
Hato Rey, Puerto Rico
6/15/2007
Hoy me siento así
Hoy es uno de esos días en los que. Uno de esos días para sentarse a mirar hacia. Uno de esos días que el agua te moja la mitad del cuerpo y te quedas inmóvil. Algo adentro es más poderoso que la sensación mojada en la mitad. Algo más contundente está transformándose adentro y lo único que puedes hacer es sentir el agua en la orilla.
15 de junio 2007
Puerto Rico
6/11/2007
Llevo como dos días pensando en Amelie, en mi caminata por la Rue Lepic en el barrio parisino lleno de artistas, prostitutas y pescaderías. Me perdí en ese barrio de Montmatre, para volverme encontrar en medio de una boutique diminuta y con música de José Feliciano. Rue Lepic, la calle más larga y más difícil de caminar cuando una tiene el corazón enfocado en llegar a un sitio. Parecía como si la carretera se desapareciera a propósito, para volverme a llevar al mismo punto de origen, intentando laberintos en mi corazón. Finalmente llegué al Café de Amelie, me tomé una taza y dibujé los sujetos que se movían por ese espacio.
Amelie de rojo, en francés, tan cerca de los dedos.
Trujillo Alto, Puerto Rico
12 de junio de 2007
6/08/2007
6/07/2007
me persiguen a donde sea. resulta que ahora se me aparecen colgados en un cordel muy coqueto. atravesando el espacio entre mi realidad y los paisajes abiertos. en un momento, entro a un cuarto azul celeste repleto de peces de colores pasteles que flotan abundantes por todo el techo del cuarto. el cuarto es de una niña de unos 8 años.
abro la próxima puerta y el escenario ha cambiado a rojo. las tonalidades son más profundas y los peces, tan grandes como brillosos, se suspenden cercanamene pesados en un espacio reducido y seductor. no hay telas de fondo, pero tengo la impresión de que hay velos que tapan las dimensiones tridimensionales. la mirada se concentra en el grupo de peces pegaditos, pero sé que este cuarto tiene mucho que mostrar.

They are everywhere. I can see them hanging from the celling. They are hanging between my reality and the open spaces in front of me.
I open a door to a blue room. They are there, hanging from the roof. The colors are soft and childish. A little girl is there, looking at them. Pink, blue, baby yellow, mint, soft purple. They move with the wind, they have space between each other.
I go to the next room. A red room. Many of them hang from the celling, but they don't have much space to breath. Seduction and mystery round around. Behind them is an open space, with a dizzy future. The atmosphere is full of empty music. No sounds. But I can feel the rhymth. It's a beautiful frame, I can't forget.

Hato Rey, 6 de junio de 2007
6/05/2007
Glory, qué momentos estos. Antes que nada te mando uno de esos abrazos desinteresados y enormes que vos regalaste en tu video. Hermosos abrazos. A veces estos procesos dolorosos y difíciles que llegan y se meten en la vida despacito, hasta abarcarlo todo, sirven para algo. Claro, una diría: "Yo prefiero ser feliz toda la vida, sin interrupciones". Pero es científicamente imposible. No sólo vas a pasar esta... estoy segura, por experiencias mías y ajenas, de que vas a tener unas cuantas cosas más claras luego de este mal trance. Y posiblemente salgas de este siendo una mujer más segura de algunas cosas, más tranquila, más plena. No creo que esté mal deprimirse: muchas veces son procesos de introspección, de ruptura interna con cosas nuestras que queremos sacudirnos de encima. Soy de las que viven buenos y malos momentos intensamente, de las que se sumergen en la alegría y el dolor con la misma facilidad. Eso es terrible, te juro, porque soy mariposa y demonio. Y no sé porque se me ocurre que vos debes tener algo de eso también.
Y soy hija de una mujer que hizo tres intentos de suicidio en su vida y la última vez lo logró. Y los hijos de los suicidas tenemos nuestra vida atravesada por esa experiencia, que si bien es ajena nos contamina. Así que sé de que hablamos cuando hablamos de dolor, de depresión, de tristeza. Pero siempre, también lo sé, hay que quedarse con la vida, con los olores que nos gustan, las comidas, los cuentos, con las noches y las madrugadas, con el amor, con los amigos, sobre todo con los amigos, que son de lo mejorcito que hay. Los dolores vienen, nos acompañan un ratito y siguen su camino. Dejá que vengan y sigan. Un besote, linda Glory, mimate un poco. Si no tenés plata no importa, todos andamos contando las monedas. Juntate con tu gente, dejate querer un poco, que no es incompatible con los monederos vacíos. BEchi, X
6/04/2007
6/03/2007
Llegamos al lugar siguiendo un Jeep gris. Estábamos enfocadas en meternos al río. En echarnos agua fría por la cabeza. En escuchar el sonido del bosque desde la raíz. Alfrente iba Andrés y tan pronto llegó al camino estrecho de su casa nos pidió que dejáramos el carro en la entrada y camináramos hasta arriba. El lugar era demasiado pedregoso para arriesgar un carro tan bajito como aquel.
Nos bajamos del carro y comenzamos la expedición. Arboles enormes de yagrumo dorado, pinos, ausubos nos iban dando la bienvenida hasta el tope profundo de ese bosque de Patillas.
Una chica de piel ceniza y unos ojos muy traquilos bajó con Andrés por la carretera en musgo y barro que subíamos. Nos dio la mano y nos repitió en un inglés británico: My name is 3t. La mujer de sonrisa fácil y manos abiertas, nos contó su pequeño historial familiar en lo que subíamos la cuesta de camino a una casa rústica decorada con pinturas abstractas en uno de los claros del bosque.
3t nació en Kenya, se crió en Inglaterra y es de Irán. Llegó a Puerto Rico hace años para alojarse en este barrio de Patillas, donde vive rodeada de bosque y aire. Su compañero es Andrés, quien se encarga de cuidar la finca y sostener con ella, este sueño maravilloso en medio de una montaña casi inhabitada. Allí lo que sobra es espacio.
La conexión fue casi instantánea. Los cuatro comenzamos a hablar como si hubieran pasado siglos desde nuestra última conversación.
Andrés y yo. Tati y 3t. Tati y Andrés. 3t y yo. Se cruzaban las líneas, los temas de conversación. Vimos el huerto casero, las planchas de mahó recién cortadas, las cascadas, los retoños de gandules creciendo, las pinturas en lienzo, las hamacas en el techo de la biblioteca.
Los temas volaron. Del arte a las manos, de las manos a la tierra, de la tierra en Nuevo México a los posibilidades allí. Reconocer en ese espacio lo mismo que sentí en una comunidad de artistas en Israel. Otro mundo.
Un teatro sin paredes recogió las emociones. Transformó la conversación de un escenario a otro. De un viaje al Medio Oriente llegamos de vuelta a las montañas de Taos, de ahí al Caribe nuevamente, a los libros, a la cerámica, a la búsqueda del hacer. De querer juntarnos. De encontrar almas gemelas en el camino. De una vereda en barro y musgo en un bosque de Patillas, que apareció después de seguirle el rastro a un Jeep gris.
Hato Rey, 3 de junio de 2007
6/01/2007
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Hamacas en Nápoles
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Jamás pensé. Allí, en medio de uno de los edificios más prestigiosos de todo Nápoles, a punto de salir a entregar los materiales del seminario para regresar a casa, las veo cerraditas. Pegadas al techo y sin movimiento.
J pregunta sin abrir la boca. Y antes de que le contesten, estoy apalancando mis dos pies pequeñísimos sobre las telas finas de estas hamacas, casi transparentes.
Parecen el trabajo más sofisticado de cualquier pieza de ingeniería. Aviones cortados con tijeras enormes para atravesar el aire en lo alto. Ahora nuestras. Vehículos. Se mueven de un lado a otro, casi rozando el techo. El maravilloso banco de libros nos acoge. El techo tan alto y tan importante. Las hamacas coronan esta cúpula complicada.
De un lado a otro. Todavía puedo sentir las tripas que se remueven con tanta risa y meneo. De un lado a otro. Nápoles. Lo puedo ver todo desde este techo en movimiento. Nápoles. Busco en el mapa, busco la línea perfecta para llegar hasta allí. Nápoles, en el aire. Nápoles, cómo llego aquí sin saber dónde estás.
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Trujillo Alto, 1 de junio de 2007 luna llena
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