Parecen el trabajo más sofisticado de cualquier pieza de ingeniería. Aviones cortados con tijeras enormes para atravesar el aire en lo alto. Ahora nuestras. Vehículos. Se mueven de un lado a otro, casi rozando el techo. El maravilloso banco de libros nos acoge. El techo tan alto y tan importante. Las hamacas coronan esta cúpula complicada.
De un lado a otro. Todavía puedo sentir las tripas que se remueven con tanta risa y meneo. De un lado a otro. Nápoles. Lo puedo ver todo desde este techo en movimiento. Nápoles. Busco en el mapa, busco la línea perfecta para llegar hasta allí. Nápoles, en el aire. Nápoles, cómo llego aquí sin saber dónde estás.








