10/13/2007
Cine Argentino
“Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar no es adoctrinar, es dar información pero dando también, enseñando también, el método para entender, analizar, razonar y cuestionar esa información.
Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, en dogmas religiosos o en doctrinas políticas sería saludable que se dedicara a predicar en un templo o desde una tribuna.
Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo, antes de entrar al aula. No obliguen a sus alumnos a estudiar de memoria, eso no sirve. Lo que se impone por la fuerza es rechazado y en poco tiempo se olvida. Ningún chico será mejor persona por saber de memoria el año en que nació Cervantes. Pónganse como meta enseñar a PENSAR, que duden, que se hagan preguntas. No los valoren por sus respuestas. Las respuestas no son la verdad, buscan una verdad que siempre será relativa.
Las mejores preguntas son las que se vienen repitiendo desde los filósofos griegos. Muchas son ya lugares comunes, pero no pierden vigencia: qué, cómo, dónde, cuándo, por qué. Si en esto admitimos, también, eso de que “la meta es el camino”, como respuesta no nos sirve. Describe la tragedia de la vida, pero no la explica.
Hay una misión o un mandato que quiero que cumplan. Es una misión que nadie les ha encomendado, pero que yo espero que ustedes, como maestros, se la impongan a sí mismos: despierten en sus alumnos el dolor de la LUCIDEZ. Si límites. Sin piedad”.
“Lugares comunes” de Adolfo Aristarain (2001).
Última clase de Fernando Robles (Federico Luppi), profesor universitario que se dirige a sus alumnos.
9/25/2007
con ganas de embarrar paredes
Miro estas paredes en Brasil y el pulso se me agita. Quiero pintar, sacar de mis libretas tantos personajes divertidos... La pared me llama!
G.
Para comenzar el dia, doy la vuelta por las curvas maravillosas de la creacion y estiro el verbo. Muevo los dedos lo mas rapido que puedo y me concentro en la mirada tristona de un actor que conozco, el sabor a guineito nino que me acabo de comer, en el cafe por colarme, en los inventos de Chavez de hacer cine en los barrios y de demoler la imagen de Hollywood, en las ganas de tener una Cannon 40 D para mis vueltas por el Cono Sur.
9/24/2007
Este fin de semana me ha dejado así. Por un lado, llevo tres o cuatro días sin dormir, terminando una revista literaria-urbana, con muchos subeybajas. Por otro lado, las puertas del arte, la fotografía, el teatro, el cine, se abren de par en par. Es un gran momento para mirarme las manos llenas de cansancio y agradecer. Es un buen momento para decretar esta felicidad maravillosa que se me mete por la vena y me hace llenar el ojo de colores brillantes.
Lo que descubro entre mis manos es mucho más fuerte que la pasión por besar a uno de ellos. Acercarme a los acantilados cortantes de mis ganas, de mis islas escondidas, es tan maravilloso como sentir la piel caliente de un hombre oloroso.
Hoy me sobran razones para los orgasmos. Hoy me sobran palabras para poner un pie en la arena y subir a un globo en tres dimensiones. Dalí, Cortázar, Verne, me agarran del pelo y me soplan hormigas a la piel.
Los siento volándome alrededor. Siento el agua que me hace flotar sobre ríos de tinta. Cuadro sin nombre.
Frida me habla con la mirada.
Sofía baila con pinceles.
Isadora mastica tijeras en la tela más brillante que he visto.
La cafeína y el insomnio, me graban destinos en las rodillas. Nueva York, Buenos Aires, Sao Paolo, el barrio, las paredes, los balcones, mi profundo y gran amor por la vida.
7/09/2007

No sé cómo lo hacen
Cómo lo hacen los maestros... Siempre los he visto como seres especiales, pero desde esta semana los veré con nuevos ojos. Me los imagino como seres sobrenaturales. No tengo la más remota idea de cómo pueden controlar a más de 20 niños por más de una hora y lograr que hagan sus asignaciones sin chistar. No tengo una idea clara de cómo lo hacen. Hoy, mientras daba un taller de escritura creativa en un Campamento en una escuela de Cataño, envidié tanto a esos maestros maravillosos que pueden mantener cautivos a un salón completo. De nada me valió mis estudios graduados y mucho menos, mis 17 años en los medios.... Aquí lo más que me sirvió, fue el gran amor que tengo a los chiquitos y mis embelecos creativos para jugar.
Mis grupos de hoy estaban entre los 8 a 10 años. Estos fueron mis juegos de la tarde:
Llevé un mapa mundi gigantesco de papel y lo pegué al piso. La idea era inventarnos un país y usar la imaginación para viajar a otro espacio... Les traje arena de mi viaje a Egipto y les di a cada uno un poquito... Tenían que imaginarse un país, un nombre, un idioma y de dónde venía la arena... Al final, les mostraba fotos de las pirámides y hacíamos un ejercicio juntos.. Nacarile....
¿Qué hicieron? Tiraron la arena en el mapa y comenzaron a resbalar con las medias.... Pal cara... el ejercicio.. ¡Y solo tres escribieron....!!!! Me tuve que echar a reír.. No me quedaba otra. Se supone que en un campamento no se puede obligar a nadie a escribir. Pues, mi primer ejercicio.... un desastre...

Segundo ejercicio: Tenían que irse al patio y hacer una lista de tooooooddddoooo lo que vieran con un color que les asigné.... Regresaban en un rato y con la lista de palabras, hacíamos un cuento en pareja o ellos solitos hacian su relato o una lista de frases... Eso comenzo a funcionar... Hasta que unos 'angelitos' encontraron unas iguanas bebés en el patio y las trajeron para asustar a las nenas.... Se montó un corre y corre , que otra vez, me tuve que echar a reír... Eso al menos, puso a escribir como a 17, los otros 5 o 6, corrieron tanto con la iguana, que solo me escribieron una oración. "El lagarto lo estaban buscando, hasta que lo cogieron".... Pues, nada por ahí va mi odisea con los chicos de Cataño.

Hoy lunes es el principio de la segunda semana, y todavía me quedan tres. La verdad es que mantenerlos despiertos, alertas y escribiendo es un gran reto. Cuando la mayoría de ellos están entre las edades de 8 a 16 años...Ya veremos qué me espera con los más grandes... Al menos, esos no correrán por encima del mapa ni agarrán iguanas. ¿O sí?
Trujillo Alto, 9 de julio de 2007
6/24/2007
6/23/2007
Miro esta foto y me imagino una conversación gatuna con Pitu o con Bam, las dos mininas de casa. Me emociona imaginar las conversaciones chiquitas que podríamos tener. Sus siestas de la tarde, su comida seca en la mañana, sus vueltas por el patio persiguiendo lagartijos o ratones, sus ganas de dormir en la cama.
Me imagino su vida tan sencilla y tan llena de placeres, que me emociona pensar que tengo dos sabias a mis pies que no les he prestado tanta atención cuando me hablan. Tal vez necesito antenas para conectarme. Un traductor o un corazón con más calma para escucharle en susurros...
23 de junio de 2007
Hato Rey, Puerto Rico
6/15/2007
Hoy es uno de esos días en los que. Uno de esos días para sentarse a mirar hacia. Uno de esos días que el agua te moja la mitad del cuerpo y te quedas inmóvil. Algo adentro es más poderoso que la sensación mojada en la mitad. Algo más contundente está transformándose adentro y lo único que puedes hacer es sentir el agua en la orilla.
15 de junio 2007
Puerto Rico
6/11/2007
Llevo como dos días pensando en Amelie, en mi caminata por la Rue Lepic en el barrio parisino lleno de artistas, prostitutas y pescaderías. Me perdí en ese barrio de Montmatre, para volverme encontrar en medio de una boutique diminuta y con música de José Feliciano. Rue Lepic, la calle más larga y más difícil de caminar cuando una tiene el corazón enfocado en llegar a un sitio. Parecía como si la carretera se desapareciera a propósito, para volverme a llevar al mismo punto de origen, intentando laberintos en mi corazón. Finalmente llegué al Café de Amelie, me tomé una taza y dibujé los sujetos que se movían por ese espacio.
Amelie de rojo, en francés, tan cerca de los dedos.
Trujillo Alto, Puerto Rico
12 de junio de 2007
6/08/2007
6/07/2007
me persiguen a donde sea. resulta que ahora se me aparecen colgados en un cordel muy coqueto. atravesando el espacio entre mi realidad y los paisajes abiertos. en un momento, entro a un cuarto azul celeste repleto de peces de colores pasteles que flotan abundantes por todo el techo del cuarto. el cuarto es de una niña de unos 8 años.
abro la próxima puerta y el escenario ha cambiado a rojo. las tonalidades son más profundas y los peces, tan grandes como brillosos, se suspenden cercanamene pesados en un espacio reducido y seductor. no hay telas de fondo, pero tengo la impresión de que hay velos que tapan las dimensiones tridimensionales. la mirada se concentra en el grupo de peces pegaditos, pero sé que este cuarto tiene mucho que mostrar.

They are everywhere. I can see them hanging from the celling. They are hanging between my reality and the open spaces in front of me.
I open a door to a blue room. They are there, hanging from the roof. The colors are soft and childish. A little girl is there, looking at them. Pink, blue, baby yellow, mint, soft purple. They move with the wind, they have space between each other.
I go to the next room. A red room. Many of them hang from the celling, but they don't have much space to breath. Seduction and mystery round around. Behind them is an open space, with a dizzy future. The atmosphere is full of empty music. No sounds. But I can feel the rhymth. It's a beautiful frame, I can't forget.

Hato Rey, 6 de junio de 2007
6/05/2007
6/04/2007
6/03/2007
Llegamos al lugar siguiendo un Jeep gris. Estábamos enfocadas en meternos al río. En echarnos agua fría por la cabeza. En escuchar el sonido del bosque desde la raíz. Alfrente iba Andrés y tan pronto llegó al camino estrecho de su casa nos pidió que dejáramos el carro en la entrada y camináramos hasta arriba. El lugar era demasiado pedregoso para arriesgar un carro tan bajito como aquel.
Nos bajamos del carro y comenzamos la expedición. Arboles enormes de yagrumo dorado, pinos, ausubos nos iban dando la bienvenida hasta el tope profundo de ese bosque de Patillas.
Una chica de piel ceniza y unos ojos muy traquilos bajó con Andrés por la carretera en musgo y barro que subíamos. Nos dio la mano y nos repitió en un inglés británico: My name is 3t. La mujer de sonrisa fácil y manos abiertas, nos contó su pequeño historial familiar en lo que subíamos la cuesta de camino a una casa rústica decorada con pinturas abstractas en uno de los claros del bosque.
3t nació en Kenya, se crió en Inglaterra y es de Irán. Llegó a Puerto Rico hace años para alojarse en este barrio de Patillas, donde vive rodeada de bosque y aire. Su compañero es Andrés, quien se encarga de cuidar la finca y sostener con ella, este sueño maravilloso en medio de una montaña casi inhabitada. Allí lo que sobra es espacio.
La conexión fue casi instantánea. Los cuatro comenzamos a hablar como si hubieran pasado siglos desde nuestra última conversación.
Andrés y yo. Tati y 3t. Tati y Andrés. 3t y yo. Se cruzaban las líneas, los temas de conversación. Vimos el huerto casero, las planchas de mahó recién cortadas, las cascadas, los retoños de gandules creciendo, las pinturas en lienzo, las hamacas en el techo de la biblioteca.
Los temas volaron. Del arte a las manos, de las manos a la tierra, de la tierra en Nuevo México a los posibilidades allí. Reconocer en ese espacio lo mismo que sentí en una comunidad de artistas en Israel. Otro mundo.
Un teatro sin paredes recogió las emociones. Transformó la conversación de un escenario a otro. De un viaje al Medio Oriente llegamos de vuelta a las montañas de Taos, de ahí al Caribe nuevamente, a los libros, a la cerámica, a la búsqueda del hacer. De querer juntarnos. De encontrar almas gemelas en el camino. De una vereda en barro y musgo en un bosque de Patillas, que apareció después de seguirle el rastro a un Jeep gris.
Hato Rey, 3 de junio de 2007


